América Latina debe reconocer que la educación es una herramienta poderosa para impulsar un cambio positivo en la sociedad y abordar los problemas que enfrenta.

El continente se enfrenta a desafíos cruciales en su búsqueda por fomentar la ciudadanía activa y consciente en sus habitantes a través de la educación.

La visión restrictiva de la educación, centrada únicamente en la adquisición de habilidades técnicas y conocimientos, no aborda el verdadero propósito de la formación ciudadana en el continente, hay mucho trabajo pendiente para alcanzar este objetivo, señaló Rodolfo Cruz Vadillo, profesor de la Facultad de Educación de la UPAEP.

Destacó la importancia de ir más allá de la enseñanza puramente técnica en las escuelas y reconocer que la educación es fundamental para la construcción de ciudadanía. En este contexto, la formación ciudadana no se reduce a un concepto estático, sino que evoluciona a lo largo de la historia y se adapta a las necesidades cambiantes de la sociedad.

El ciudadano de hoy en América Latina no es simplemente aquel que cumple con su deber cívico al votar en elecciones. Más bien, es alguien que participa activamente en su comunidad, se compromete con la construcción de bienes comunes y trabaja para mejorar su entorno inmediato. Esta ciudadanía activa se forma no solo en comunidades y espacios informales, sino también en las escuelas, donde los estudiantes pasan una parte significativa de su vida, enfatizó Cruz Vadillo.

Expresó que, aunque algunos profesores pueden considerar que su responsabilidad se limita a enseñar materias técnicas, la educación es mucho más que eso. En las aulas se está formando no solo el intelecto de los estudiantes, sino también su ética y su comprensión del mundo. Por lo tanto, es esencial que los educadores sean conscientes de su papel en la formación de ciudadanos responsables y comprometidos.

Dijo que uno de los retos más apremiantes en América Latina es el problema persistente de la violencia. La violencia en la región parece estar en todas partes y se manifiesta en diversas formas, incluso en las escuelas. Sin embargo, la respuesta no debe limitarse a la implementación de medidas punitivas o de seguridad. Cruz Vadillo argumentó que la educación puede desempeñar un papel fundamental en la prevención de la violencia al fomentar una reflexión crítica y una conciencia cívica en los estudiantes.

Señaló que la formación de ciudadanía es una tarea que involucra a toda la sociedad, no solo a las instituciones educativas. Se trata de un desafío estructural que requiere el compromiso de gobiernos, educadores, padres de familia y la comunidad en su conjunto. América Latina debe reconocer que la educación es una herramienta poderosa para impulsar un cambio positivo en la sociedad y abordar los problemas que enfrenta.

La educación en América Latina no puede limitarse a la enseñanza técnica y académica; debe aspirar a formar ciudadanos activos, éticos y comprometidos con la construcción de un futuro mejor.